Cuando un pueblo deja de ser un lugar y se convierte en un relato compartido

Ayer tuve la suerte de participar en una tertulia muy especial en el Real Casino de Madrid junto a casi 40 profesionales del sector turístico. El encuentro, titulado “Jerez de los Caballeros, Capital Turismo Rural 2025”, fue una de esas jornadas que te reconcilian con el trabajo bien hecho: abrazos, fotos, conversaciones inspiradoras y aprendizaje real.

Gracias enorme a Eugenio Rodríguez García por contar conmigo. Da gusto cuando te invitan a hablar de lo que te mueve de verdad: visibilidad rural, relato, comunidad… y, por supuesto, Jerez de los Caballeros.

Durante mi intervención quise dejar claro algo fundamental:
👉 Un pueblo no es solo su skyline ni sus monumentos.
Es su gente, su identidad y todas esas historias que todavía están esperando ser contadas.

Se lo comenté directamente a su alcalde, Raúl: con poco más de 9.000 habitantes, Jerez cuenta con unos 400 posibles altavoces naturales del territorio. Personas con pasión, fe, tradición y una celebración tan potente como los Empalaos. Eso es oro narrativo puro.

Compartí algunas ideas prácticas para activar esa visibilidad:

👉 Introducir contenidos que cuenten lo que aún no se sabe del pueblo, pequeñas píldoras que despierten curiosidad.
👉 Sacar el producto local fuera del territorio. Por ejemplo, una acción en Madrid alrededor del bollo turco (sí, fan absoluta 😍), acompañada de un QR que muestre el origen, el proceso y cierre con un mensaje emocional: “No sabe igual aquí que en nuestro pueblo. Ven a vivirlo”.
👉 Activar una campaña de orgullo local tipo “Soy de Jerez y te recomiendo…”, implicando a los vecinos y generando contenido auténtico.
👉 Crear colaboraciones entre destinos, conectando tradiciones similares para amplificar alcance y construir red.

Siempre con una idea muy clara: atraer al viajero correcto, no al que desgasta el territorio. El turismo debe sumar vida al pueblo, no restarla.

También comenté con Frank Babinger la importancia de llevar casos de éxito reales a las aulas de turismo. Puse como ejemplo a Ricardo Vila, alcalde de San Facundo: la visibilidad no depende del tamaño del censo, sino de la fuerza del relato. Su evento de la trucha me llegó por nueve vías distintas. Eso es impacto.

A todos los asistentes les lancé una reflexión clave:
Para que alguien reserve una casa rural, primero ese pueblo tiene que existir en su cabeza.
Y lo que no se ve, no se elige.

Ese foco puede llegar a través de premios, asociaciones y proyectos bien trabajados: desde reconocimientos como EscapadaRural, hasta iniciativas como Pueblos Gastronómicos, Pueblos Mágicos o Pueblos Bonitos. Eso sí, siempre explicando bien estas acciones a los vecinos para que no se queden en un simple “han puesto un cartel”.

Los premios son solo el punto de partida, la chispa. Luego hay que alimentar la llama para que no se quede en un titular bonito. Y por lo que se respiraba ayer, talento hay de sobra.

No faltó una mención a FITUR —otro año más sin un espacio propio para el turismo rural—, una asignatura pendiente para un sector que aporta salud física, mental y equilibrio territorial. Sigo defendiendo que los médicos deberían recetar escapadas rurales: dos días y vuelves con la mente reiniciada y una sonrisa nueva.

Y sí… también hablé de Los Ruralistas 😂. Micrófono que veo, micrófono que aprovecho.

Me quedo, como siempre, con las personas y sus miradas complementarias:

  • Carmen Quintanilla, sobre dignificar el orgullo de ser de pueblo y apoyar a las mujeres que permanecen en el territorio.
  • Ricardo Vila, insistiendo en creer en lo que se hace.
  • Joaquín de AscaRioja, recordando que la promoción internacional del turismo rural es bastante reciente.
  • José Luis Izaguirre, defendiendo la colaboración entre territorios sin competir a la baja.
  • Javier Pérez de Andrés, poniendo en valor la unión entre destinos… y la buena mesa.
  • Paco Huertas, lanzando una gran verdad: ha tenido que llegar una pandemia para redescubrir nuestro propio país.
  • Carmen Garrido, alertando del peligro de saturar con exceso de información.
  • Isabel Oliver, subrayando la importancia de la planificación y del cuidado al pequeño empresario rural, junto a una buena colaboración público-privada.

Cierro con una idea que lo resume todo:
Una visibilidad mal trabajada solo genera likes.
Una visibilidad bien construida crea reputación, confianza y futuro.

Posdata: Jerez de los Caballeros es uno de esos pueblos que merece ser vivido: el Salón del Jamón, la Semana Santa con los Empalaos, el bollo turco, el festival templario… y, sobre todo, su gente. Si este año buscas una escapada con alma, ahí tienes una gran elección.

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